Crítica: Mujer Maravilla

Warner Bros., 2017

Desde el año 2000, diferentes compañías cinematográficas han invadido nuestros veranos con producciones basadas en superhéroes. Su presencia ha resultado ser tan buen negocio que provocó el origen de los llamados Cinematic Universe (personajes e historias relacionadas entre sí y que se desarrollan en un mismo plano ficticio), los más recientes el MonsterVerse de Warner Bros con Godzilla y King Kong; y el Dark Universe de Universal, que recién arrancó con el estreno de la nueva versión de La Momia.

En el caso de los superhéroes, Marvel lleva la delantera con 15 películas estrenadas (y dos más previstas para este mismo año), logrando buenos resultados en taquilla y entre los fans. Por su parte, DC, la otra gran empresa de comics, ha intentado seguirle el paso pero ni El Hombre de Acero ni Batman vs Superman ni Escuadrón Suicida consiguieron una reacción positiva.

Con ese peso sobre sus hombros, llega la primera adaptación al cine de Mujer Maravilla, película que resultó ser mejor de lo que muchos esperábamos.

La historia se sitúa durante la Primera Guerra Mundial, época en la que el espía de los Estados Unidos, Steve Trevor (Chris Pine) llega por accidente a la isla de Temiscira, sitio habitado por guerreras conocidas como Amazonas, entre ellas Diana (Gal Gadot).

Al enterarse de los horrores que provoca la guerra, Diana decide salir de la isla con el pleno convencimiento de que es su deber ayudar a terminar con el conflicto, iniciando así su transformación en la Mujer Maravilla del título.

Para más de uno, la nueva producción de DC resultó ser una verdadera sorpresa, especialmente después del fiasco que significó Escuadrón Suicida.

Mujer Maravilla tiene de su lado el enorme carisma de su actriz principal, así como la buena decisión de su directora, Patty Jenkins, de darse el tiempo necesario para plantear personajes y situaciones. Y si bien no logra desprenderse de los vicios que el género arrastra desde hace tiempo (villanos unidimensionales, sobrecarga de efectos especiales y una duración que se alarga innecesariamente), tiene lo necesario para mantener en la competencia a Warner y DC.

Sin embargo, lo verdaderamente relevante de Mujer Maravilla es que pone sobre la mesa la forma en la que el cine veraniego (en especial el de superhéroes) ha tratado a las mujeres, personajes y público por igual.

Durante años, varias generaciones de niñas crecimos sin un referente superheroico a nuestro alcance. Aunque existían comics con personajes como Batgirl o Supergirl, se trataba de meras versiones femeninas de los héroes varones, sin un contexto o personalidad propia. O peor aún, pues en el caso de la Mujer Maravilla su presencia era más bien de ornato, lo que para nosotras (público) no despertaba ninguna clase de inspiración.

De esta manera tuvimos que conformarnos con los superhéroes que los niños tenían por montones (pero con lo que tampoco nos sentíamos identificadas) o con aquellos personajes femeninos que hacían de damiselas en peligro, o en el mejor de los casos, con las villanas de la historia (más interesantes, pero al final villanas).

Esto me lleva a otro asunto. El cine de blockbuster en el que las mujeres tienen un papel protagónico, es mínimo. Nombres como el de Sarah Connor (Terminator, 1984 – Terminator 2, 1991) o Ellen Ripley (Saga Alien, 1979 a 1997), suelen perderse entre los muchos ejemplos masculinos (Rambo, John McClane, y un muy largo etcétera). Según las compañías productoras, la razón de que las cosas fueran así, era que las cintas encabezadas por mujeres no eran redituables en taquilla.

Hasta hace muy poco, títulos como Mad Max: Fury Road o Rogue One (de la franquicia Star Wars) se atrevieron a apostar por protagónicos femeninos consiguiendo buenas cifras de recaudación en todo el mundo (más de 378 millones de dólares para la primera, mientras que la segunda logró hacerse de más de mil millones de dólares).

Y si bien, ya se habían realizado algunos intentos con Gatubela (2004) o Electra (2005), ambos casos fueron decepcionantes. El cine de superhéroes seguía sin atreverse a dar el siguiente paso. Vaya, ni siquiera una estrella como Scarlett Johansson (Black Widow en la ficción) conseguía que Marvel le diera su propia cinta (aunque la compañía ya trabaja en la producción de Captain Marvel con Brie Larson como actriz principal).

Por lo anterior es que la llegada de Mujer Maravilla tiene un enorme mérito.

La directora, Patty Jenkins, ha mencionado en diversas entrevistas que en ningún momento se planteó la idea de incluir en su película un mensaje feminista, pero la realidad es que así ocurrió.

A través del personaje de Gal Gadot, nos ofrece una mujer con la capacidad de elegir por sí misma, quien ante la continua negativa de los personajes a su alrededor, decide ponerse en acción regalándonos No man’s land, una de las mejores y más emotivas secuencias del cine de superhéroes hasta la fecha.

Ese solo momento ha tenido un enorme significado para muchas mujeres que por años no nos sentimos representadas y que de pronto teníamos en pantalla a una superheroína demostrando su poder. En este par de semana, han sido varios los textos que dan muestra de esa emoción (acá uno publicado por Los Angeles Times).

Ya no era más la mujer agresiva, con comportamientos más cercanos al de un hombre (que por lo menos en México recibe el horrible y despectivo calificativo de marimacha), sino una chica tan femenina como poderosa, que lo mismo se enternece al ver un bebé que participa en una batalla cuerpo a cuerpo.

La esperanza de que el prototipo de “mujer fuerte” en el cine de acción pueda dar un giro está más cercana que nunca (lo que significaría que habría menos personajes como los de Michelle Rodríguez en cualquiera de sus películas).

Por lo anterior, resulta curioso (y hasta desconcertante) el argumento de algunas voces que afirman que una mujer con la belleza de Gal Gadot no puede ser un icono feminista*. En lo personal, me parece que el tema de que una figura de inspiración no se puede ser bonita, ya está rebasado. Ese miedo/competencia/inseguridad (o lo que sea) hacia la belleza es un tema que las mujeres ya deberíamos ir superando.

*El link es una conversación de Twitter entre la crítica Fernanda Solórzano y uno de sus seguidores. Si bien entiendo los argumentos que Solórzano expone en su video-crítica en Letras Libres, no los comparto.   

Es cierto, Mujer Maravilla está lejos de contener un profundo discurso feminista que permee y cambie a la industria cinematográfica en general, pero se trata de un gran avance en materia de cine veraniego; y en un mundo plagado de superhéroes, es bueno saber que las niñas ya no tendrán que tomar prestados a los que por años pertenecieron a sus hermanos.

Warner Bros., 2017

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Ficha Técnica 

Titulo original: Wonder Woman/ País: Estados Unidos/ Año: 2017/ Director: Patty Jenkins/ Elenco: Gal Gadot, Chris Pine, Connie Nielsen, Robin Wright, Danny Huston, David Thewlis, Elena Anaya/ Guión: Geoff Johns, Allan Heinberg, Zach Snyder/ Música: Rupert Gregson-Williams/ Fotografía: Matthew Jensen/ Duración: 141 minutos

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2 comentarios en “Crítica: Mujer Maravilla

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