Crítica: Plaza de la Soledad

Cinépolis Distribución, 2017

Hace poco más de 10 años, la fotógrafa y ahora cineasta, Maya Goded, publicó un LIBRO en el que mostraba la vida de un grupo de sexoservidoras del Centro Histórico de la Ciudad de México. En su momento, ese proyecto dio de que hablar y la autora vio la posibilidad de crear algo más con todas las historias que conoció.

El resultado es el documental Plaza de la Soledad, el cual retrata la vida de un grupo de mujeres, la mayoría de ellas de la tercera edad, que han dedicado (y siguen dedicando) su vida a ejercer la prostitución.

A través de su propia voz, estas mujeres se sinceran y hablan sin ninguna clase de tapujo sobre su pasado, sus experiencias y su muy particular manera de ver, y entender, la sexualidad.

En la mayoría hay temas recurrentes: violencia familiar, abuso sexual, abandono y un entorno de pobreza. Sin embargo, y pese a esta realidad, se presentan como un grupo unido, que se cuida entre sí, que se apoya en los tiempos difíciles y que se acompaña en el desempeño de una “profesión” que socialmente es rechazada y estigmatizada, pero que no deja de convocar clientes.

En esta dinámica de vida, las mujeres de la Plaza de la Soledad confiesan que lo único que buscan, es lo mismo que quiere cualquier otra persona en el mundo: amor sincero.

Y aquí es donde el documental toca uno de los puntos más interesantes, la visión de aquellos hombres que han encontrado en este grupo de mujeres, a una pareja. Sin duda, la línea argumental más reveladora.

Sin embargo, y pese a las muchas virtudes, la película de Maya Goded no escapa a ciertos fallos, uno de ellos, lo artificiales que resultan algunas de las conversaciones, por ejemplo, aquellas en las que se “inicia y desarrolla” la historia de amor entre una de las prostitutas y un bolero de la zona.

Leyendo algunas notas alrededor de la producción, resulta que la anécdota de esta pareja inició tiempo después de que Goded terminara con las entrevistas. El suceso le tomó con tal sorpresa que le pareció importante incluirlo. El problema es que esa sub trama se nota desencajada del resto del material.

Pese a lo anterior, la confianza y complicidad que la directora y estas mujeres lograron se nota en pantalla, lo que hace de este documental una experiencia muy interesante.

Plaza de la Soledad ya está en cines, aunque, como suele ocurrir con títulos como éste, cuenta con muy pocas copias, por lo que es muy probable que dure poco en cartelera.

Cinépolis Distribución, 2017

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Ficha Técnica 

Titulo original: Plaza de la Soledad/ País: México/ Año: 2017/ Director: Maya Goded/ Música: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman/ Fotografía: Maya Goded/ Duración: 85 minutos

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