Crítica: Yo, Daniel Blake

BBC, 2017

Probablemente, las anécdotas que más se repiten entre nuestros conocidos son aquellas en las que realizar un trámite en una oficina de gobierno se convirtió en una historia de terror.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido víctimas de ese mal llamado burocracia, por lo que no resulta difícil entender la situación por la que atraviesa el protagonista de Yo, Daniel Blake, la más reciente película del director británico Ken Loach.

El filme inicia con la pantalla en negro. Solamente puede escucharse la voz de una mujer que se identifica como “una profesional de la salud”, quien lanza de manera mecánica una serie de preguntas a un hombre que poco a poco comienza a perder la paciencia.

La entrevista tiene como propósito determinar si este hombre, el Daniel Blake (Dave Johns) del título, califica para recibir los beneficios de la incapacidad laboral. Pero, lejos de obtener la ayuda del gobierno, comienza una batalla contra sistema burocrático de su país.

No conformes, Ken Loach y su guionista Paul Laverty nos presentan a Katie (Hayley Squires) una joven madre soltera que trata de obtener la ayuda del gobierno para darle una oportunidad a sus dos pequeños hijos.

En ellos vemos una realidad que se repite sin importar la nacionalidad: la ineficacia de las instituciones para lograr que los sectores desprotegidos de la población puedan mejorar sus condiciones de vida.

Los personajes de Ken Loach no buscan caridad, lo que desean es una justa retribución a los muchos años trabajados (Daniel) y una oportunidad de construir un patrimonio propio (Katie), derechos que en estos tiempos parecen cada vez más lejanos.

Si bien la mesa parecía dispuesta para ofrecernos un drama lleno de lugares comunes, lo cierto es que esto no ocurre. Incluso la relación entre personajes que lo único que tienen en común es su pelea contra la burocracia, se desarrolla de manera natural.

Duele ver como una tras otra vez, este hombre mayor y esta joven mujer deben pelear para que las puertas no se cierren frente a ellos. Y duele porque es la historia de algún vecino, de un familiar, de alguien cercano a nosotros.

Sin embargo, el relato del guionista Paul Laverty no escapa del cliché, el cual toma la forma de una carta escrita por Daniel a manera de declaración de principios, mismos que se fueron cimentando  a lo largo de la cinta y que el personaje ya ha dejado muy claros, por lo que el recurso resulta reiterativo e innecesario.

Yo, Daniel Blake fue la ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes de 2016, y aunque se trata de un drama bien construido y en general una buena película, resulta bastante mesurada frente a propuestas más arriesgadas que compitieron por el palmarés ese mismo año, por ejemplo la Elle de Paul Verhoeven.

BBC, 2017 

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Ficha Técnica 

Titulo original: I, Daniel Blake/ País: Reino Unido, Francia, Bélgica/ Año: 2016/ Director: Ken Loach/ Elenco: Dave Johns, Hayley Squires, Dylan McKiernan, Briana Shann, Kate Rutter, Sharon Percy/ Guion: Paul Laverty/ Música: George Fenton/ Fotografía: Robbie Ryan/ Duración: 100 minutos

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