Reseña: Gigantes de Acero

Dreamworks Pictures, 2011

Ficha Técnica

País: Estados Unidos

Año: 2011

Director: Shawn Levy

Música: Danny Elfman

Fotografía: Mauro Fiore   

Género: Acción   

Duración: 127 minutos

Elenco: Hugh Jackman, Dakota Goyo, Evangeline Lilly, Anthony Mackie, Kevin Durand

Por: Sarai Rosas Bautista

El box, considerado por algunos algo salvaje y por otros un arte, ha cambiado. Ya no son necesarios los humanos para ser practicado pues ahora son seres artificiales los que intercambian los golpes.

Lejos de ser un asunto que termine con lo agresivo del deporte (por que nos guste o no, lo es), es una forma en que los espectadores obtengan lo que los humanos ya no podían ofrecer: destrucción total.

Todo esto en el 2020, año en el que se ubica la historia de Gigantes de Acero, dirigida por Shawn Levy.

Sin embargo, lejos de ser una historia que trate de hacer una radiografía del box como disciplina deportiva, en realidad es una buena excusa para contar la historia de un padre y su hijo.

Ahí es donde entra Charlie (Hugh Jackman), un ex boxeador venido a menos que intenta pasarla en el negocio peleando (y destruyendo) cuanto robot termine en sus manos, generándole deudas al por mayor. Si esto no fuera suficiente, la llegada de su hijo Max (Dakota Goyo) viene a poner más complicaciones a su caótica vida.

Si, el box es central y el que lleva la acción al espectador, pero es la crisis de Charlie y su hijo Max la  que se convierte en el motor que llena de emotividad la película.

En este sentido, el guión a pesar de dar la impresión de estar hecho de pedacitos de otras películas (pasando por Transformes y Robocop, vaya hasta momentos de Rocky tenemos por ahí), funciona muy bien, resultado ágil  y bastante divertido.

Y como buena película deportiva tiene ese factor de motivación en donde el desvalido puede sobrepasar cualquier adversidad, claro, sin caer en lo cursi, lo que se agradece.

Las actuaciones son redondas. Jackman, logra imprimirle un gran encanto a su personaje, a pesar de que ser un verdadero patán que prácticamente vende a su hijo para comprar un nuevo robot. Por su parte, Dakota Goyo (quien por momentos me recordó a Haley Joel Osment de El sexto sentido) tiene el ángel necesario para adorarlo y es quien se termina llevando la película.

Por otro lado, las escenas entre los robots son realmente muy buenas, tanto que más de una vez se siente que quien recibe los golpes es otra persona más.

Esto último es interesante pues la importancia que el director da Atom, el robot de Max, es curiosa, tanto que a veces pareciera que ese ser metálico tuviera conciencia propia; así que los efectos especiales cumplen muy bien su cometido.

La fotografía, a cargo de Mauro Fiore, nos ofrece imágenes realmente bellas, siendo los paisajes los que destacan enormemente. Mientras que la música, bastante alejada de los sonidos usuales en Danny Elfman, termina por completar el cuadro para hacer de Gigantes de Acero una gran opción.

Esta película es una de esas sorpresas bastante agradables que llegan a la cartelera; así que no se la pierdan por nada.

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