Reseña: Piratas del Caribe. Navegando Aguas Misteriosas

Walt Disney Pictures/Jerry Bruckheimer Films

Ficha Técnica

País: Estados Unidos

Año: 2011

Director: Rob Marshall

Música: Hans Zimmer, Rodrigo y Gabriela

Fotografía: Dariusz Wolski

Género: Acción, Aventuras   

Duración: 141 minutos

Elenco: Johnny Depp, Penélope Cruz, Geoffrey Rush, Ian McShane

Por: Sarai Rosas Bautista

Ha pasado algún tiempo desde la última vez que vimos zarpar a los piratas, desde entonces las cosas han cambiado bastante. En aquella ocasión Jack Sparrow (Johnny Depp) perdió al Perla Negra por lo que entre buscar su amado barco y rescatar a su amigo Gibbs (Kevin McNally) de la cárcel tiene la agenda ocupada.

Para su mala suerte, alguien se esta haciendo pasar por él  y en el averiguar de quien se trata termina embarcado en el Venganza de la Reina Anna, donde su temible capitán Edward Teach “Barbanegra” (Ian McShane) lo obliga a encontrar la mítica Fuente de la Juventud Eterna, al tiempo en el que se reencuentra con un amor del pasado, la todavía más temible Angélica (Penélope Cruz), ni más ni menos que la hija de Barbanegra.

Y si esto no fuera suficiente, un par de expediciones, una española y una inglesa, comandada por el capitán Barbossa (Geoffrey Rush), tratarán de llegar primero a la fuente.

Piratas del Caribe: Navegando Aguas Misteriosas viene a confirmar que a veces un sólo personaje puede hacer la diferencia. Y es que no podemos negarlo, el mayor encanto de esta franquicia son las tarugadas y las carreras que pega Jack Sparrow (permitiéndome disfrutar de Johnny Depp… lo siento no, puedo evitarlo).

En las cintas anteriores la historia giraba en torno a Elizabeth Swan por lo que el resto de los personajes actuaban en función de lo que ella hiciera o dejara de hacer. Sin embargo, para esta entrega ya no es necesaria su presencia y de esta manera los guionistas Terry Rossio y Ted Elliot excluyen un buen número de personajes para que ahora sí sea capitán Sparrow el protagonista.

Esta decisión se ve reflejada en el resultado del guión, el cual, pese a tener sus complicaciones y emociones resulta flojo y predecible. Inclusive hay la sensación de que a la película le sobran algunos minutos, algo que compensan, y de buena manera, los efectos especiales.

Y ya que los tortolos anteriores están en otra cosa, la nueva pareja es la conformada por un clérigo llamado Phillip (Sam Claflin) y una sirena llamada… ¿Syrena? (Astrid Berges-Frisbey), no obstante, estos personajes no aportan nada a la historia, es decir, como relleno funcionan, pero hasta ahí. Ya ni hablemos de los españoles…

Los que si logran buena química son Johnny Depp y Penélope Cruz quienes con este juego de “te amo pero en el primer descuido te daré una patada” se ganan la simpatía y muchos de los momentos de humor de la película.

Ah si… antes de que se me olvide, Geoffrey Rush es lo máximo.

Y esta no es la única diferencia. Las tres cintas anteriores fueron dirigidas por Gore Verbinski sin embargo, para la cuarta parte ya no estuvo disponible (por culpa de una lagartija llamada Rango) y el asiento de director lo paso a ocupar Rob Marshall, quien encabezará Chicago y Memorias de una Geisha.

Aquí debo decir que Marshall cumple con el encargo. Si bien la cinta ya no tiene esas grandes batallas en altamar, las escenas de acción resultan muy bien logradas (destacando la protagonizada por las sirenas). Por otro lado, retoma muchos elementos utilizados por Verbisnki, tales como el desfile de una gran cantidad de personajes, algo un tanto cuestionable en ambos directores.

Lo que si me parece un punto en su contra fue el abuso de la oscuridad en las escenas nocturnas (si ya se… suena extraño pero cuando la vean lo entenderán) pues nos perdemos de algunos detalles.

Lo que vuelve a ser factor es la música y las partituras de Hans Zimmer, que aunque repite acordes ya conocidos, simplemente son enormes. Asimismo, la colaboración del dueto de guitarristas mexicanos Rodrigo y Gabriela completa el cuadro.

Después de esta cuarta película queda la duda de si habrá más, vaya hay rumores de que Disney y el productor Jerry Bruckheimer ya tienen luz verde para dos secuelas más, cosa que se ha quedado en eso, rumores. Lo cierto es que el final es tan abierto que hace pensar  por lo menos en  una entrega más.

¿Qué tan desgastada quedará la franquicia?, eso sólo el tiempo lo dirá, aunque hay que admitir que si esa posible quinta parte no supera a esta el asunto esta terminado.

Piratas del Caribe: Navegando Aguas Misteriosas logra su cometido y a pesar de las metidas de patas del director y vicios de los guionistas, se disfruta enormemente.

¡Ah!… eso si ni se acerquen a la versión 3D, ahórrense la molestia (y unos pesos de camino) porque no vale la pena en lo absoluto y quédense al final de los créditos por que hay una última escena.

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