Crítica: El Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo

Jerry Bruckheimer Films/Disney, 2010

Todo comienza en las lejanas tierras de oriente, lugar donde la vida de un niño cambia radicalmente, todo gracias a las cualidades que el rey de Persia ha descubierto en el muchacho. De la noche a la mañana aquel niño deja las calles y pasa a ser parte de la familia real convirtiéndose en un príncipe.

Con el paso de los años el Príncipe Dastan se gana el cariño de sus hermanos y el respeto de la gente, por su carácter y sus dotes guerreras.

Pronto la batalla llega hasta un territorio sagrado reinado por la Princesa Tamina, donde es resguardada una misteriosa daga con la capacidad de hacer volver en el tiempo a aquel que la posea.

En menos de lo que imaginan ambos príncipes tendrán que aliarse para proteger la daga y así evitar que las arenas del tiempo lleguen a manos equivocadas.

El príncipe de Persia: las arenas del tiempo es la adaptación a la pantalla grande del videojuego del mismo nombre que fuera creado por Jordan Mechner y publicado en 2003.

Hay que destacar que si bien toma el nombre de uno de los títulos de la franquicia, la historia cambia con relación con la contada en el videojuego, algo que los fans notarán desde el primer momento. Sin embargo, la trama gira en torno a los mismos componentes, es decir la daga y las arenas.

Ahora bien, tratándose de un material conocido, sin duda quienes podrán decir si es apegada a los elementos del videojuego serán los propios jugadores. Para el resto del público no hará falta que se conozcan el juego.

Esta relación con el juego se nota en varios momentos de la película pues en ocasiones da la sensación de estar jugando la historia.

En este sentido, la producción es notable y lo vemos en las diferentes escenas de peleas y persecuciones. Los movimientos de cámara son buenos, mientras que los efectos especiales son bien logrados.

Pero, ¿esto basta para crear una franquicia?, es posible que no.

Si bien, a nivel producción cumple, la película tiene ciertas carencias que se notan y una de ellas son los actores. De entrada los protagonistas, Jake Gyllenhaal y Gemma Arterton, tienen cierto encanto pero no el suficiente para lograr conectar con el espectador, aunque eso no demerita para nada su desempeño. Mientras que la participación de Ben Kignsley (como Nizam, el hermano del Rey) pudo haber sido mejor.  

Por otro lado, las acrobacias abundan tanto que llegan a ser excesivas, tanto así que uno no imagina al príncipe Dastan subiendo las escaleras como la gente.

Lo más curioso de todo es que si al salir de la sala alguien nos preguntara quien fue el director de la película más de uno no habría sabido que responder y esto sucede porque de principio a fin se nota la firma del productor Jerry Bruckheimer, quien se ha destacado por las grandes producciones, tales como los Piratas del Caribe y la serie de tv CSI, por poner un ejemplo. Por cierto si se preguntaban quién es el director ese es Mike Newell (Donnie Brasco, Harry Potter y el cáliz de fuego).

A pesar de no lograr cautivar, como en su momento lo lograra Piratas del Caribe, El Príncipe de Persia divierte bastante pero es poco probable que vaya más lejos, por lo que se queda en una recomendación para pasar el fin de semana.

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Ficha Técnica 

Titulo original: Prince of Persia: The Sands of the Time/ País: Estados Unidos/ Año: 2010/ Director: Mike Newell/ Elenco: Jake Gyllenhaal, Ben Kingsley, Gemma Arterton, Alfred Molina/ Guion: Boaz Yakin, Doug Miro/ Fotografía: John Seale/ Música: Harry Gregson-Williams/ Duración: 116 minutos

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